La Iglesia hoy día: ¿un vaso medio lleno o medio vacío?

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image Estamos viviendo un tiempo bisagra para el pueblo de Dios. Necesitamos convertirnos en una Iglesia que guíe un proceso de transformación en cada ciudad y en cada nación. Es un tiempo de grandes oportunidades para que la iglesia lidere ese proceso de trans

El conferenciante y pastor Carlos Mraida, reflexiona sobre la situación de la iglesia en nuestros días, un tema que todos los que estamos comprometidos debemos analizar.

La crisis financiera que golpeó a todo el planeta, es mucho más que un cisma financiero. Es un cambio cultural que la sociedad toda está experimentando. Muchas de las ilusiones y expectativas que la gente tenía puestas en el sistema y su progreso material, se han visto derrumbadas por millones de desocupados, debacle financiera, recesión y gran inseguridad.

Sin embargo, debemos preguntarnos si estamos preparados para aprovechar las oportunidades que Dios y la realidad nos están presentando. A este interrogante se aplica la remanida y tan descriptiva imagen del vaso de agua por la mitad. Efectivamente, algunos al mirar “el vaso” de la Iglesia hoy, podrían decir que el vaso está medio lleno, y que el avivamiento está más cerca que nunca. Otros, en cambio, al mirar “el vaso” de la Iglesia hoy, dirían que el vaso está medio vacío, y afirmarían que si queremos un avivamiento que transforme la vida de millones y las estructuras de la sociedad, primero debemos experimentar un profundo cambio en la Iglesia.

¿Un vaso medio lleno o medio vacío? Tal vez si pudiéramos ser objetivos, diríamos que una visión no excluye a la otra. Que es tan cierto que en muchas cosas la Iglesia de hoy es un vaso medio vacío, incapaz de liderar un proceso de avivamiento y de transformación social. Pero no menos cierto, es que la Iglesia hoy es también un vaso medio lleno.

Te invito a que hagas el ejercicio de reflexión y desde tu perspectiva, puedas corregir, mejorar, enriquecer mis pensamientos. Pero tratando de hacer el esfuerzo por abrazar la otra mitad del vaso. Es decir, si tu aproximación es más negativa, que puedas ver lo mucho de positivo que hay en la Iglesia de hoy. Y si tu aproximación es más triunfalista, no dejes de ver cuántas cosas hay todavía para corregir, si queremos ser la agencia del Reino de Dios en nuestras vidas.

El vaso medio vacío

Sólo a modo de detonador de tu reflexión, quiero mencionar cuatro asignaturas pendientes que tenemos, si queremos llegar a ser la iglesia del gran avivamiento con transformación:

1. Nos falta primera y prioritariamente unidad. Todavía estamos lejos de funcionar en cada ciudad como lo que somos: una iglesia.

2. Nos falta levantar una nueva clase dirigente para nuestras ciudades y para nuestra nación. Hemos sabido formar buenos líderes para los programas eclesiales, pero no para la nación.

3. Nos falta ejercer más consistente y permanentemente una voz y una acción profética de denuncias de las realidades injustas, y de anuncio de propuestas transformadoras.

4. Nos falta entender que no sólo es importante el crecimiento numérico de las iglesias, sino el establecimiento del Reino en cada ciudad, con sus valores y estilo de vida.

El vaso medio lleno

También quiero mencionar señales de avance de la Iglesia en estos últimos tiempos. Seguramente hay mucho más por decir, pero con el fin de despertar tu aporte, te comparto cuatro:

1. Estamos creciendo numéricamente. Esto significa mayores recursos humanos y económicos para la misión. Es cierto que buena parte de este crecimiento viene por migraciones. Pero a los fines de una mejor plataforma para lo que viene, no deja de ser un aspecto destacable.

2. Estamos creciendo en la intercesión unida. El evento “España, oramos por ti” en Madrid, ha sido una muestra extraordinaria de esto.

3. Los pastores estamos más abiertos a algunos cambios de paradigmas que se requieren para que lo que hasta hoy no logramos lo podamos experimentar: avivamiento.

4. La más importante de todas nos viene de la Palabra y la experiencia diaria lo confirma. La Iglesia de Jesucristo, con todas sus fallas y cosas pendientes, sigue siendo la esperanza de la Tierra. La única que puede hacer realidad la transformación, que consciente o inconscientemente todos esperan.

Es cierto, la creación entera aguarda la manifestación de los hijos de Dios. Y como el vaso está más lleno que hace una década atrás, al tiempo que hacemos los cambios, afirmamos que pronto seremos parte del gran mover de Dios que llenará esta nación del conocimiento de su gloria.

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